sábado, 3 de diciembre de 2011

De

Vuelcame en tu realidad infinita, en tu bonita sonrisa para que no llore más por dentro, en tus ojos claros para curar mi oscuridad; desgarra los puntos mal dados, remiendos de recuerdos pasados que una y otra vez vuelven a cortar. Mira y hazlo más allá de mi sonrisa, pero date prisa que mi vida, no avisa, pero se escapa. Y cuando te vayas, deja migas de pan o enciende las luces del pasillo para que pueda ir detrás, sin perderme por el camino; que la niebla envolvió hace ya tiempo el destino y ahora no hago sino clamar pidiendo un poco de sol, de ese característico calor de una mañana de primeros de agosto. Y ya está, que no hay más nada que decir de vidas tristes sin que caigan lágrimas, y estas ahogan las palabras, el tiempo y la vida; pero no hablemos más, que divago más de lo que quiero; que vengas, que te espero y que no hay prisa, pero no tardes.

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